17 ago. 2012

Realizar educación en aulas virtuales


Aprendiendo en un nuevo entorno

Reflexiones mas allá de las TICs

Los entornos virtuales tienen la posibilidad de permitir accesos a estudiantes de diferentes puntos del país (por no decir del planeta, obviamente) y acercarles conocimientos sistematizados para desarrollar nuevos.
Sin embargo el potencial que reúnen estos entornos, como Moodle, es mayor a otros por su flexibilidad y prestación de recursos. Los estudiantes pueden acceder a información, archivos de todo tipo y herramientas para el aprendizaje, como también comunicarse y aportar sus propios desarrollos, todo a través del aula virtual, conectada por internet.
Pero, esto es posible si se tiene en cuenta que la clave del proceso es la de aprender; no sólo la de conectarse e intercambiar archivos, esto es; requiere antes que nada una guía del proceso de aprendizaje y enseñanza acordes al nivel del estudiante y con los tiempos que ahora son diferentes.
Para esto el docente es quién establece una nueva didáctica de la materia, atendiendo a esta particularidad que tiene el aprendizaje virtual, con las variaciones de dificultades que cada persona tiene y que exigen una relación 1 a 1. Por lo tanto el docente se transforma en un tutor digital; en un asesor de métodos de estudio, en un orientador de uso de recursos, etc. Lo que ocurre en un aula común, ahora s se ve exponencialmente por la virtualidad.
¿Qué aplicaciones se podrían dar a este nuevo entorno? ¿Qué provoca la novedad del entorno? Seguramente lo anteriormente comentado es parte de estas posibilidades, pero permítanme dejar en claro algo; la novedad la hace el docente mas que la plataforma; pues con ella desarrolla e innova en lo que el aula presencial es mas complejo y limitado. Entonces, ¿qué podemos hacer?
  • Desarrollar trabajos colaborativos, integrando personas con ejercicios compartidos.
  • Establecer procesos de aprendizaje mas detallados y acotados; mas frecuentes y profundos.
  • Evaluar con recursos orientados a objetivos
  • Vincular mejor la evaluación del proceso con los objetivos, de  manera precisa
  • Poseer un seguimiento de los alumnos 360 grados: esto es, el mismo alumno; el profesor; el director y si fuera necesario los colegas
  • Podríamos crear herramientas de autoevaluación en línea para cada temática, dejando libertad al alumno de tomarla cuando quiera y cuantas veces quiera.
Concluyendo, lo que el nuevo entorno potencia es aprendizajes, pero requiere de docentes innovadores que sueñen con recursos para sus alumnos, que se cuestionen si hay logros y aprendizajes; que tengan aceitada las dificultades metodológicas de autoestudio; y que conozca las barreras en los adultos para aprender sólo.
Ciertamente, con docentes así, el Moodle puede ser una buena herramienta en manos de una cátedra que aplique y explote los criterios pedagógicos.

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